domingo, 13 de mayo de 2012

Glotonería cachaca

"Armonía en rojo", Henri Emile Benoit Mattise

Una semana de trabajo y estudio en Bogotá significa que el ciudadano se debe armar de paciencia; una buena provisión de ropa para distintos climas, que pueden ser tres en una misma tarde; y dinero y valor para treparse en los buses articulados en donde se verá sometido a todo tipo de vejámenes, toqueteos e intentos continuados de robo, chalequeo y roces con los demás indignados que se transportan en los dichosos buses. El centro de la ciudad es un infierno en vida, roto, desvencijado, víctima de una titánica lucha entre la recuperación de la zona histórica y el avance apabullante de la modernidad. Para poder ir a la Biblioteca Luis Ángel Arango y después hacer cualquier diligencia de banco, el habitante de la ciudad debe disponer de, mínimo, dos horas; saltar cráteres que parecen impactos meteóricos y para enfrentar tal odisea necesita alimentarse, bien y barato. He aquí una guía práctica para que el sufrido ciudadano coma rico y no se quiebre en el intento.

domingo, 6 de mayo de 2012

Zoopicaresca

"New Years Eve in Dogville", Cassius Marcellus Coolidge

Desde tiempos inmemoriales el hombre, la mujer, los niños y niñas han tenido una fascinación irresistible por los animales; desde los taurófilos, cirqueros y traficantes que ven en los bichos un lucrativo negocio, hasta la nena consentida que estrangularía a su madre por un tierno gatito. Y la inclinación por los animales nos impulsa a humanizar sus comportamientos. Pero el problema es que los seres racionales, en nuestra soberbia exacerbada, tenemos la firme convicción de que la ausencia de pulgar oponible le impide a los animales desarrollar malicia, suspicacia, picardía. Soy consciente de que biólogos, zoólogos y etólogos se me van a venir encima argumentando la osadía de meterme en un tema tan complejo como el comportamiento animal. Pero como soy terco como una mula y hablo como una lora, me limitaré a decirles que lo que quiero plasmar aquí es una suerte de bestiario-anecdotario.

domingo, 29 de abril de 2012

Una tarde de sol y poesía en Bogotá

"Apuntes", José Mongrell Torrent

Durante el último año Colombia ha sufrido varias olas invernales que han dejado al país en un estado crítico y casi de postración al que ya estamos más o menos acostumbrados los colombianos. Bogotá es una ciudad fría, lluviosa y amarga en estas temporadas; es por eso que los escasos días de sol son motivo de cambio en el comportamiento del habitante de la hipertrofiada urbe; los nativos de provincia sacan sus mejores y más vivas prendas que les permiten imaginar que están un poco más cerca del abandonado terruño de climas y gentes más amables. Los autóctonos del altiplano sufrimos una descompensación en nuestro modus vivendi y un súbito contagio de alegría tropical. Claro está que para el ciudadano de a pie o de Transmilenio, para hacer más angustiante la cuestión, las jornadas de clima veraniego son una espantosa tortura, máxime si es viernes en la tarde y se tiene que someter al desplazamiento forzoso de atravesar la ciudad en un vehículo.

domingo, 22 de abril de 2012

Un daño mental

"Campbell's Soup Cans", Andy Warhol
El ser humano contemporáneo está sometido a un continuo bombardeo de los medios masivos de comunicación; pero, en estricto, lo que agobia el existir del ciudadano es la publicidad, la propaganda, las campañas de expectativa. Al sentarse una tarde cualquiera a dilapidar horas, neuronas y robarle tiempo de calidad a los seres queridos, se encuentra el televidente con una ráfaga de mensajes equívocos, mal armados, tendenciosos y alienantes. La publicidad es el brazo armado y contundente del capitalismo. No voy a ahondar en teorías ni en conceptos de su necesidad o no. Pero cuando el televidente prende sus alarmas y se detiene a analizar el contenido de algunos comerciales puede quedar absorto, sorprendido y hasta indignado.

domingo, 15 de abril de 2012

Tengo sed

"Río Bogotá", Roberto Páramo
Abril lluvias mil reza el ancestral refrán que acompaña la llegada de esta temporada en Bogotá. También es sabido que en Semana Santa, así el verano tenga apretado por el gaznate a la población sabanera, llueve inmisericordemente de miércoles a Domingo de Resurrección. La sabiduría popular no se equivoca, y es que Bogotá es desde muchos puntos de vista una zona húmeda. Contrario a los conceptos decimonónicos y rezanderos, Monserrate no es un volcán. Tales erratas permanecen hasta hoy día, como lo demostró el popular Pirry, periodista alternativo y osado que no tuvo el menor reparo en soltar esta perla en History Chanel. Pero sí es cierto, comprobado científicamente, que buena parte del altiplano cundiboyacense era un gran, hermoso, profundo mar mediterráneo. Una vez vaciado este mar, quedaron la sabana y sus cordilleras circundantes salpicadas de enormes y elevadas lagunas (Tota es la segunda laguna más extensa de América Latina), y la región, donde ahora se asienta esa gigantesca masa de concreto que es Bogotá, un rico y prístino sistema de humedales.